Niño de 7 años mató a su padre a balazos y hoy es todo un héroe



Todos queremos ser amados, todos soñamos con esa familia perfecta, pero lamentablemente no todos corremos con la misma suerte…


Aunque es posible que nunca te hayas dado cuenta, ya es momento de que comiences a ver a tu alrededor y prestes atención a todo lo que sucede, alguien podría estar en peligro. 

Con tan solo 7 años de edad, este niño se ha convertido en el asesino más joven de todos los tiempos, un asesino que no solo ha hecho libre a su madre, ni uno que le ha devuelto la sonrisa a sus hermanas, sino en el asesino que hoy todo el mundo aplaude…

Manuel trabajaba junto a sus hermanas de 6 y 9 años de edad en un mercado de la Ciudad de México empacando y cargando el mandado, cada mañana se levantaba temprano para ir a trabajar y poder llevar dinero a su casa, algo que por cierto, su padre les exigía desde que el pequeño tenía uso de razón.  Su madre, una mujer que se dedicaba a la venta ambulante de comida, trabajaba todos los días de sol a sol y su padre, un hombre de 47 años, amante del alcohol y las mujeres, no era más que su verdugo. 

Pese a que el trabajo era pesado y más considerando su corta edad, Manuel y sus hermanas prefirían pasar el tiempo en la calle, ya que pisar la puerta de aquella casa, era sencillamente como llegar al infierno. Manuel amaba soñar que algún día sería un gran futbolista y que tendría tanto dinero que su mamá y hermanas nunca más tendrían que trabajar… Él era un niño lleno de ilusiones y energía, tanto que  pese a que se lastimaba los pies por el mal estado de sus zapatos, él era feliz pateando una botella todos los días camino a su casa, mientras imaginaba que era un balón, sin embargo, todo esa felicidad se acabada cuando se paraba frente aquel hogar...   

Pablo no solo era un padre irresponsable, era un verdadero monstruo que acabó con la inocencia de sus hijas, un monstruo que durante dos años seguidos ultrajó a las niñas y le propinaba tremendas golpizas a Teresa, madre de los menores.

Aprovechandose de su fuerza, Pablo abusó de Teresa durante muchos años, pero no conforme con eso, la amenazaba constantemente con matar a sus hijos si esta decía algo, algo que la  llenaba de terror por la gran cantidad de armas que Pablo tenía en casa.

Un buen día, los niños llegaron de trabajar  y encontraron a su padre borracho, algo que no impidió que este les exigiera la “cuota” diaria. Obedientes y llenos de temor por el estado en el que Pablo se encontraba, los tres pequeños le dieron al hombre hasta el último peso, pero esto no paró su locura. Pablo jaló del brazo a una de las niñas y comenzó a abusar de ella delante de sus hermanos como siempre lo hacia, pero esta vez las cosas eran diferentes… 

Hartó del infierno en el que vivía y luego de escuchar los gritos de su hermana, una idea acudió a la cabeza de Manuel, sin embargo, cuando su mirada se cruzo con la de Ana (su hermana),  algo sucedió… Era como si sus corazones se escucharan y fue en ese instante cuando supó lo que tenía que hacer. 

Manuel corrió a la habitación, tomó una de las armas de su padre y disparó contra este descargando todo el odio que su pequeño e inocente corazón sentía. Pablo quedó inmóvil sobre el cuerpo de Ana antes de que este pudiera cumplir una vez más aquel horrible acto. Todos quedaron paralizados y un silencio absoluto se apoderó de aquella casa, misma que minutos más tarde estaba repleta de policías y una familia que finalmente conocía la libertad, pero que lamentablemente quedó totalmente destruida.

Por la edad de Manuel, este no pudo ser juzgado, sin embargo los tres menores fueron enviados a una casa hogar y actualmente reciben terapia psicológica. Por otra, Teresa enfrenta cargos por complicidad y se encuentra en espera de su sentencia. 

Pese a que la han separado de sus hijos y ahora pasa los días en una prisión, Teresa jura sentirse libre y aunque llora cada vez que habla de los niños, asegura que sabe que en cualquier lugar estarán mejor que en aquel infierno, infierno del cual ella no los pudo liberar, un infierno en el que ella misma los mantuvo tras no saber ser una buena madre. 

Esta es una de las tantas historias que suceden a diario, es una de las muchas realidades que te niegas  a ver, es una de las tantas historias que tú puedes  evitar,  no te ciegues, abre por favor los ojos y AYUDA, hay alguien que te necesita. 



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