Cuando el bebé nació querían matar al Pitbull, pero 3 años después salvó a toda la familia.


Nunca se puede dar por sentado algo  y tomar una decisión repentina al respecto, ya que nunca sabes lo que más adelante puedes obtener si no te dejas llevar por las apariencias.

Este mensaje está escrito en  esta historia por completo, te vas a  sorprender.

La familia Valdéz era una de las familias más prestigiosas de un vecindario de la ciudad de León, Guanajuato, vivían en una hacienda y un día se enteraron de que su hija de 30 años, Marcela, estaba embarazada y tendría un niño.



La familia contaba con una mascota que era de la raza Pitbull, hasta ahora no había causado muchos problemas pero nunca se sabía cuándo se podía poner agresivo, ya que en algunas ocasiones se había comportado de mala manera con algunas visitas y se les quería aventar encima para morderlos.

Cuando los padres de la chica se enteraron del embarazo, rápidamente pensaron en el pitbull, ya que había demostrado ser muy inestable y temían que le fuera a hacer daño al bebé, lograron convencer a su hija y a su esposo de que lo sacrificaran, ya que no podían arriesgarse a que el bebé sufriera algún daño.

Estaba decidido, iban a sacrificar al Pitbull días antes de que éste naciera, pero cuando lo tenían en la cama metálica, Marcela se arrepintió y sacó de inmediato a su mascota de ahí. Todos se molestaron con ella pero al final aceptaron su decisión.

Cuando nació el bebé se tomaron muchas medidas de precaución y el perro casi no miraba al bebé, no había tenido contacto con él y por ende no se había desarrollado una conexión. 

Pasaron 3 años y el niño, llamado Javier, ya caminaba y se mostraba curioso con el perro, le decían que no se acercara y cuando mucho lo dejaban verlo de lejitos. 

Un día, el perro se había soltado de sus cadenas y al mismo tiempo, el padre, la madre y el pequeño iban entrando a la casa por los portones, cuando se escuchó un estruendo, seguido de gritos de Marcela, la mascota se dio cuenta y salió corriendo.



Cuando llegó donde estaba la familia se dio cuenta de que un maleante estaba forcejeando a Marcela y que estaban golpeando a su esposo, mientras que el niño sólo lloraba, resultaba que trataban de manipularlos para robarles todas sus pertenencias.

Marcela en su desesperación tuvo miedo de que el perro se le abalanzara a su hijo y que le hiciera daño, pero grande fue su sorpresa al ver que el perro sí se abalanzó pero contra ambos atacantes, comenzó con mordidas y luego no dudó en usar las uñas, los maleantes traían pistolas y se miraban más que determinados para matar a la pareja,  pero “Pepe”, que era el nombre del perro, decidió atacar y hacer tiempo mientras que los vecinos llamaban a las autoridades.

Fue así como Pepe salvó a su familia de una posible tragedia y cómo es que todos se dieron cuenta de que el miedo infundido había sido en vano, ya que al final, había sido él quien los había sacado de un apuro y sí, les había salvado la vida.

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