Mira cómo luce hoy el famoso paisaje de Windows. LIKE si lo recuerdas


Muy probablemente en la escuela o en casa tuviste una computadora con sistema operativo Windows, y alguna vez te tocó ver el paisaje clásico de cielo azul, colinas verdes y nubes de algodón. Lo más probable es que pensaras que era una imagen editada, pero no es así. Ese famoso fondo de pantalla existe en la región de Napa, California y no creerás todo lo que le ha ocurrido. 



Charles O’Rear, fotógrafo que trabajó mucho tiempo para la revista “National Geographic”, es el autor de la obra de arte. En 1998 transitaba por los caminos del valle de Napa, para visitar a una mujer de la que se había enamorado (y hoy es su esposa). Pensando en mil cosas, de repente se dio cuenta de lo bello que estaba el día y se detuvo a tomar unas imágenes del paisaje frente al viñedo de unos amigos.


Al revelar el rollo esa imagen destacaba por su perfección. Inspiraba calma, paz, una conexión increíble con la naturaleza, por eso la llamó “Felicidad” (en inglés, “Bliss”). La envió a varios concursos, y llegó a manos de los directivos de Microsoft, quienes la  eligieron como el fondo de pantalla predeterminado para sus equipos con el nuevo sistema operativo “Windows XP”


El sistema salió a la venta en 2001 y dejó de utilizarse en 2014. Charles fue reconocido en todo el mundo y se cree que esta famosa imagen ha sido una de las licencias de fotografía más cara de la historia, pues la empresa dejó que el autor fijara el precio y así fue respetado. 

Por desgracia no todo podía ser perfecto, y así como el sistema operativo tuvo mejores años, el paisaje fue cambiando. La contaminación y el calentamiento global provocaron una terrible sequía en la región, y el verde que le caracterizaba se transformó en un color sin vida. 


Los amigos de Charles abandonaron el viñedo, lo vendieron porque cambiaron de residencia. Pero los nuevos dueños decidieron regresarle su antigua gloria. 


Sembraron plantas de vid y el lugar empezó a revivir. Es verdad que no se veía igual de verde que antes, pero sabían que descuidarlo sería como ayudar a que el mundo se acabe. 

No fue fácil. El campo estaba muy dañado y casi se agotaron sus ahorros para rehabilitarlo, pero valió la pena. Desde 2014 la región volvió a pintarse de verde, y aunque no luce tan espectacular como en “Bliss”, se nota el amor que han puesto para devolverle el esplendor. 


Historias como esta nos hablan de los terribles efectos de la contaminación que el propio ser humano está provocando en el mundo. Basta un descuido para acabar con la vida, pero afortunadamente hay quienes quieren hacer la diferencia. Y si ellos pudieron, ¿por qué nosotros no? Recuerda que sólo tenemos un planeta Tierra, y antes de buscar vida en otro lugar hay que salvar lo que la naturaleza nos ha entregado. 
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