Antes de regañar a tu perro piénsalo 2 veces. Esto es lo que en realidad pasa por su mente


Internet está repleto de videos donde los protagonistas son adorables cachorros y perros de todos los tamaños y colores. Siempre nos sacan una sonrisa al ver unos segundos de lo que saben hacer mejor: ser tiernos y hacernos decir “Awww...”

Pero uno de nuestros momentos favoritos es ver esos clips donde los dueños llegan después de un largo día de trabajo, y se encuentran con un desastre monumental en casa. ¿Y quién lo ocasionó?



Es muy tierno ver como los perritos, tras escuchar la voz sorprendida de sus humanos, ponen una carita de culpabilidad que no podemos ignorar. Inmediatamente pensamos que el animalito está completamente arrepentido y nos dejamos llevar por sus lindos ojitos… 




Pero la realidad es otra, pues esa postura, lejos de mostrar arrepentimiento es una señal de miedo total en nuestra mascota. ¿Has analizado bien la postura de tu perrhijo? Pues un reciente estudio conducido por el biólogo Nathan H. Lens revela lo que en realidad pasa por la mente de los perros al adoptar dicha posición.


Descubrió que cuando un perro se comporta de una manera agresiva o cuando hiere a otro cachorro de la manada, éste es rechazado por haber tenido un comportamiento inaceptable y para ser “disculpado” adopta la postura en la que baja las orejas, agacha la cabeza y mete la cola entre sus patas. De esa forma demuestran que están dispuestos a convivir nuevamente en armonía. 


Esta postura es conocida como “el arco de la disculpa”. Según el biólogo, los perros han llevado esta herencia en su convivencia con humanos, ya que ellos buscan la aceptación e integración con sus dueños. El rechazo, los gritos y los castigos son sumamente dolorosos para ellos. 


Aunque en muchas ocasiones nosotros pensamos que las expresiones o comportamientos de nuestras mascotas son muy parecidos a los de cualquier niño pequeño, debemos tomar en cuenta que ellos son animales, y por mucho que los amemos, sus reacciones significan cosas distintas. El rostro de “perrito regañado” no es otra cosa más que un profundo miedo a ser castigados, heridos o abandonados por sus dueños. 


La próxima vez que veas la carita asustada de tu perro, toma en cuenta que no se trata de un gesto de arrepentimiento, realmente siente un gran temor de ti, de tu lenguaje corporal, de tu energía negativa y de la manera en que te has exaltado. Se porta sumiso para ser perdonado, aunque en realidad no comprende lo que está pasando.


Recuerda que los gritos, los golpes y la “humanización” (tratarlos como si fueran humanos y no perros), también son formas de maltrato. Lo mejor es guardar la calma, mantenerse tranquilos y educar con tranquilidad a tu mascota, para ello es necesario invertir tiempo en su actividad física y cuidado. 

Y por supuesto, ámalo sobre todas las cosas. Porque él siempre querrá estar contigo.
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