Por ayudar a un extraño perdió una buena oportunidad, pero Dios lo recompensó


Jimmy es un joven mecánico quien luego de mucho tiempo de buscar trabajo, cayó en una horrible depresión. A pesar de que se pasaba 12 horas caminando todos los días en busca de una oportunidad de trabajo, de ser una persona bondadosa y talentoso en su oficio, todas las puertas se le cerraban. 



Un día, decidió volver a empezar; se levantó de la cama, su puso algo limpio, presentable y fue a la parada de autobús. 



Mientras esperaba, vio a un viejecito intentando cambiar la llanta de su vehículo con dificultad, y a pesar de que contaba con el tiempo medido para llegar a su entrevista de trabajo, decidió quedarse y ayudarle con una enorme sonrisa de solidaridad. 

Cuando terminó de cambiar la llanta, el hombre le preguntó cuánto debía pagarle por la reparación, pero Jimmy le respondió que no era nada, pues el solo buscaba ayudar a quien lo necesitara. 

El hombre muy agradecido le dijo “Déjame llevarte a tu entrevista, es lo mínimo que puedo hacer” Jimmy aceptó. Al llegar a su entrevista, se percató de que la fila era enorme, y vio más lejana la idea de ser contratado, pero aun así se quedó. Cuando le dijeron que el entrevistador no había llegado todavía sintió un gran alivio. 

Jimmy estaba sucio, su ropa estaba llena de aceite y aun así decidió quedarse sin importarle las miradas y los cuchicheos, su necesidad era más grande. 


Cuando por fin era su turno, entró muy nervioso y se percató de que en el escritorio le esperaba una taza de café y el entrevistador le daba la espalda en una silla ¿Realmente necesitas que te entreviste? Dijo el gerente de la empresa. No había manera de que lo contratarán así de sucio e informal, pero, para su sorpresa, cuando el hombre dio vuelta a la silla, se trataba del viejecillo que había ayudado a cambiar su llanta, Jimmy pensó que estaba alucinando. 

Te ofrezco una disculpa por haberte hecho esperar, sin embargo, estoy muy feliz de integrarte a esta empresa, desde que te vi sabía que serías un elemento importante ¡Muchas felicidades! El trabajo es tuyo

Jimmy salió del edificio con los ojos llenos de lágrimas, estaba muy conmovido y feliz. Su vida iba a pintar diferente a partir de ese día. 

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